miércoles, 23 de diciembre de 2015

Granjas de cadáveres: existen y son espeluznantes


Los hemos visto en series y películas: personas que solo viendo los huesos de un muerto pueden saber casi cómo era cuando estaban vivos o cómo habían muerto con una precisión extrema. Son antropólogos forenses, pero, ¿cómo saben todo lo que saben?


Buena parte de este conocimiento ha sido el resultado de observar cuerpos en descomposición. Pero, obviamente no es lo mismo estudiar un cadáver donado a la ciencia en una fría sala o estudiar a un cerdo (el animal que más se asemeja al ser humano en términos de descomposición) que estudiar cómo las condiciones atmosféricas afectan a un cadáver cuando por ejemplo, es abandonado a su suerte, o cuando es enterrado en el monte, o cuando es echado al mar, o cuando es mutilado y escondido en bolsas, o cuando se esconde en el maletero de un coche o en un arcón. Y por eso, amigos, en virtud de la antropología forense, de la criminología y de la entomología forense existen las llamadas “Granjas de Cadáveres”: fincas enormes llenas de cuerpos humanos muertos que simulan todas las posibles escenas de un crimen. Sí, como en la novela de Patricia Cornwell o en Walking Dead. ¿El objetivo? Estudiar el proceso de descomposición cadavérica al aire libre, los insectos (que también revelan muchísima información como la mayoría de los mortales conocemos por CSI) y cómo otros factores afectan al cuerpo humano muerto, y enseñar a los futuros agentes especializados cómo hacer un levantamiento de cadáver o cómo interpretar el escenario de un crimen.



Están en Estados Unidos y hay varias repartidas por todo el territorio (Carolina del Norte, Texas...) La más famosa, en Knoxville, Tennessee, fue abierta en los años 80 por el antropólogo William Bass. Mide 10.000 metros cuadrados y está llena de cuerpos putrefactos.

Cada año este lugar recibe 100 cadáveres aproximadamente, y cada uno de ellos se pone en unas circunstancias diferentes y se estudia en profundidad, porque los cuerpos muertos hablan sobre la vida que han llevado y la muerte que han tenido.
natgeotv
via Patricia Cornwell
Este año se está construyendo la primera “granja de cadáveres” fuera de Estados Unidos. Estará en Sydney y dependerá de la University of Technology. Más de 30 personas ya se han ofrecido a donar su cuerpo a la ciencia. ¿Llegarán algún día a España las "bodyfarms"?

domingo, 20 de diciembre de 2015

El misterio de la Atlantida

El Misterio de la Atlantida 

Durante siglos, la historia de un reino sumergido ha sido motivo de interés y estudios por gentes de todas las razas y épocas. La realidad se vio envuelta de un halo de misterios y leyendas tales que las teorías propuestas son incapaces de determinar qué parte de lo que se cuenta es ficción y cuál no lo es.
El origen de la Atlántida, su cultura y sobre todo su localización, ha sufrido toda clase de propuestas, extravagantes algunas de ellas, que han llevado a sus gentes desde ser una sociedad avanzada tecnológicamente, incluso hasta por delante de nuestros tiempos, hasta ser una sociedad infinitamente rica, e incluso llegados de otro planeta.
Sea como fuere, en algún punto de la tierra, desde las profundidades del mar, siglos de historia nos contemplan, ocultos donde nadie puede encontrarlos.Fue Platón, hacia el 347 a.C. el primero y único que dejó por escrito la existencia del reino de la Atlántida en sus diálogos de Timeo y Critias, cuando hizo una descripción de ella como una isla extensa y llana en cuyo centro había una colina, que a su vez estaba rodeada de tres anillos concéntricos de mar. En la cima de la colina había un templo dedicado a Poseidón y Cleito rodeado por un muro enteramente de oro. A su lado, otro templo de Poseidón estaba hecho de plata. Dos fuentes manaban constantemente agua, una fría y la otra cálida.En el anillo más cercano vivían los más ricos y de alto status de su sociedad, y en el siguiente anillo los plebeyos. Más allá una extensa pradera repleta de aromáticas sustancias, hasta completar una isla “más grande aún que Asia menor y Libia juntas”…

Como vemos, una descripción demasiado idílica como para resultar creíble, más aún cuando la descripción que hacía Platón la basaba en las historias de un ateniense, Solón, que decía haberlo escuchado de un sacerdote al que a su vez se lo había contado otro…Similares propuestas se hicieron para su desaparición, ya que según aquellos escritos, su sociedad se perdió en su propia decadencia y corrupción. Sus gobernantes quisieron expandirse y comenzaron una época de invasiones a las tierras cercanas, e incluso se contó que llegaron a dominar todo el norte de Africa, hasta Egipto.

Tal ambición fue castigada por sus dioses con una explosión volcánica que arrojó ceniza y arrasó su civilización, para posteriormente ser destruida por un maremoto que la hundió en apenas 24 horas.Platón situó aquella tragedia alrededor del 9600 a.C. en un lugar que estaba “más allá de las columnas de Hércules”, muy cerca de las islas Canarias, una vez atravesado el estrecho de Gibraltar.Todas aquellas historia míticas tenían por fuerza que levantar las aspiraciones de muchos historiadores y estudiosos dispuestos a llevarse la gloria de ser quienes descubrieran los restos de aquella magnífica civilización.Ciertamente su descubrimiento sería un hito en la historia; sin duda alguna, el mayor descubrimiento que pudiera hacerse, aunque desgraciadamente también sería el final de tantos siglos de leyendas.
Son tantas esas teorías lanzadas, en cuanto a su localización, que a la Altántida se la ha situado desde el estrecho de Gibraltar, hasta en las cercanías de Islandia, o en las Azores, o como se dicen en las últimas teorías, las más aceptadas, en los alrededores de las Islas Cícladas.