EL HUÉSPED NO DESEADO
Un día llegaste a mi vida alojándote
en mi seno y queriendo alimentarte de mi
ser, me sentí tan pequeña,
llena de miedo y confundida al saber de tu
existencia que me creí derrotada
sin ir aún a la guerra, pero, al día siguiente
de la amarga noticia Dios
se manifiesta de tal manera que me
hace entender que tú no eras
bienvenido en mi vida y que así como
el huésped no deseado me
llenara de valor y te echara de mi hogar
que es mi cuerpo. En ese momento
entendí que él me daría las armas para
combatirte en el Campo de esa Batalla.
La lucha que tuvimos tú y yo donde fui
victoriosa me enseñó a qué no estaba exenta de
lidiar con tu nefasta presencia y que debía
aprender a escuchar lo que me gritaba en silencio
mi cuerpo. Soy parte de las estadísticas,
pero, de sobrevivientes de la lucha contra ti;
tú has ganado muchas guerras, pero, yo te gane la Batalla.
Por GREDDY SUAREZ



