martes, 29 de julio de 2014

La mujer que logro vengar la muerte del Che Guevara

La mujer que logró vengar la muerte del Che Guevara


Cuerpo sin vida de Ernesto Che Guevara (Captura Youtube)Cuerpo sin vida de Ernesto Che Guevara (Captura Youtube)
Tras la muerte del Che Guevara en 1967, el coronel Roberto Quintanilla Pérez se convirtió en la persona más odiada y perseguida por toda la izquierda revolucionaria del planeta. Quintanilla fue uno de los instigadores del asesinato del famoso guerrillero y quien mandó amputarle las manos al cadáver, algo que ofendió y enfureció todavía más a sus detractores, que prometieron vengar la muerte del Che.
Esto llevó al gobierno de Bolivia a enviar al militar a un destino en el que creían que estaría seguro de cualquier tipo de ataque, siendo nombrado cónsul de la ciudad alemana de Hamburgo.
Cuatro años después,  el 1 de abril de 1971, Quintanilla recibió en su despacho del consulado la visita de una atractiva mujer que decía ser australiana y que se personaba hasta allí con el propósito de arreglar unos documentos del visado.
En realidad se trataba de Monika Ertl, alemana de nacimiento de 34 años de edad y que había pasado los últimos 25 años de su vida viviendo en Bolivia, convirtiéndose en una miembro activa del ELN, el Ejército de Liberación Nacional boliviano creado por el Che en 1966, unos meses antes de su muerte.
Monika Ertl llevaba puesta una peluca, iba elegantemente vestida y en el bolso escondía un revolver Colt Cobra 38 Special; el mismo con el que acabó con la vida del cónsul Quintanilla, vengando así el asesinato y posterior humillación del cadáver del Che.
Desde aquel mismo instante, Monika se convirtió en una de las activistas más buscadas por las autoridades bolivianas e internacionales acusándola de ser una peligrosa terrorista, al mismo tiempo que era venerada por numerosísimas personas que, a través de su acto, se sentían satisfechas con el asesinato del odiado coronel Roberto Quintanilla.

Monika Ertl durante sus años de adolescente (Taringa)Monika Ertl durante sus años de adolescente (Taringa)
La asesina de Quintanilla tenía un pasado que se encontraba muy lejos de Bolivia, debido a que nació en Múnich en el año 1937, época de máximo esplendor de los nazis en el país.
Buena parte de esa buena imagen que se proyectaba del führer y el nacionalsocialismo era gracias aHans Ertl, hombre afín al régimen y padre de Monika, que se encargó de filmar y fotografiar las excelencias del líder alemán para después exhibirlas al planeta entero. También fue uno de los responsables de la película Olympia, el documental sobre los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936.
Tras finalizar la IIGM, y debido a la persecución a la que se sometió a los nazis, Hans decidió emigrar a principios de la década de los años 50 hasta Bolivia, lugar donde se instaló junto a su familia y en el que fue muy bien acogido por las autoridades del país gracias a su pasado en elTercer Reich.
Pero Mónika, que por aquel entonces era una adolescente, vivió la llegada al nuevo país de acogida de un modo diferente a la de su padre. Comenzó a conocer jóvenes de ideología izquierdista que se reunían y manifestaban por  una Bolivia libre con el fin de que acabase la represión militar a la que estaba sometida la nación.
A lo largo de los siguientes años se mezcló con grupos insurgentes y fue radicalizando su modo político de pensar.
En los años 60, la llegada al país del carismático Che Guevara la dejó prendada por completo, considerándolo mucho más que un guía o líder revolucionario. Para Monika el Che era comparable con Dios, al menos para ella él era su Dios.
Sus potentes convicciones políticas y la idolatría que sentía por Ernesto Guevara la llevaron a ingresar sin pensárselo dos veces en el ELN, donde realizó algunos actos revolucionarios contra los intereses políticos de la nación.
Roberto Quintanilla uno de los máximos responsables de la muerte del Che (Taringa)Roberto Quintanilla uno de los máximos responsables de la muerte del Che (Taringa)Algo cambió, sin embargo, en la vida de Monika Ertl aquel 9 de octubre de 1967, fecha en la que fue asesinado Ernesto Che Guevara. A partir de entonces decidió que dedicaría el resto de su vida a dar caza al asesino del líder guerrillero y así vengar su muerte.
Y no cejó en su empeño hasta que lo consiguió en Hamburgo en 1971, tal y como os indicaba al inicio del post. Una travesía muy larga, llena de problemas que pudo ir solventando hasta llegar a estar frente a su objetivo. Una vez allí lo mató fríamente, sin remordimientos ni temores. Después de casi cuatro años su venganza, y la de millones de seguidores del Che, había sido realizada y el cuerpo de Roberto Quintanilla yacía muerto en el suelo del consulado de Bolivia en Hamburgo.
Durante los siguientes dos años,anduvo en la clandestinidadescondiéndose de la policía que quería dar con ella ‘viva o muerta’. El 12 de mayo de 1973 moría trágicamente tras ser detenida, torturada brutalmente y ejecutada por miembros de las fuerzas de seguridad boliviana. Su captura fue posible gracias a la traición de Klaus Barbie, un famoso y destacado miembro de la Gestapo y de las SS que se encontraba escondido en Bolivia y al que Monika consideraba como un tío, debido a la estrecha relación que unía a su familia con él desde tiempos del nazismo.

jueves, 24 de julio de 2014

La extrema falta de higiene en la Edad Media

La extrema falta de higiene en la Edad Media

En las películas de Hollywood ambientadas en la Edad Media acostumbramos a ver a nobles acaudalados y hermosas damas bien peinadas y llenas de joyas, vistiendo ropas que destacan por su pulcritud y blancura. Pero todo es mentira, pues en realidad el pasado fue una época en la que no a muchos les hubiera gustado vivir, entre la caída del Imperio Romano, allá por el año 476 y hasta el descubrimiento de América, en 1492, la higiene personal no era considerada una prioridad que digamos.
letrina

Los médicos tenían la creencia de que el agua, sobre todo la caliente, debilitaba los órganos, dejando el cuerpo expuesto a condiciones insalubres y que, de llegar a penetrar por los poros, podría transmitir todo tipo de enfermedades. Incluso llegó a extenderse la idea de que una capa de suciedad protegía contra las enfermedades y que, por lo tanto, el aseo personal debía de hacerse “en seco”, solamente con una toalla limpia para frotar las partes expuestas del cuerpo.
Los médicos solían recomendar que los niños se limpiaran el rostro con una tela blanca para limpiar el sebo, pero no en demasía para evitar retirar el color “natural” (sucio) de la piel. En realidad, los galenos consideraban que el agua era perjudicial para la vista, que podía provocar dolor dental y catarros, empalidecía el rostro y dejaba los cuerpos más sensibles al frio durante el invierno y la piel reseca en verano. Además, la Iglesia condenaba el baño por considerarlo un lujo innecesario y pecaminoso.
el baño edad media
La falta de higiene no era una costumbre exclusiva de los pobres, el rechazo por el agua llegaba a las esferas más altas de la sociedad. Las damas más entusiastas del aseo tomaban baño, cuando mucho, dos veces por año, y el propio monarca sólo lo hacía por prescripción médica y con las debidas precauciones.
Los baños, cuando tenían lugar, eran tomados en una tina enorme llena de agua caliente. El padre de la familia era el primero en tomarlo, luego lo otros hombres de la casa por orden de edad y después las mujeres, también por orden de edad. Al final llegaba en turno de los niños y bebés que incluso podían perderse dentro del agua sucia. No es de extrañar que los niños de aquella época tuvieran un desagrado por el baño.
el aseo
Todo era reciclar. Había gente dedicada especialmente a recoger los excrementos de las fosas sépticas para venderlos como abono. Los tintoreros guardaban la orina en grandes recipientes, que después utilizaban para lavar pieles y blanquear telas. Los huesos también eran triturados para hacerlos abono. Aquello que no se reciclaba era tirado a la calle, porque los servicios públicos de limpieza urbana y sanidad no existían o eran insuficientes. Las personas tiraban su basura y residuos en cubetas por las puertas de sus casas o castillos. Imagínate la escena: el sujeto despertaba por la mañana, tomaba el orinal y lanzaba el contenido por su propia ventana.
La pestilencia que las personas desprendían por debajo de sus ropas era disipada por los abanicos. Pero sólo los nobles tenían el privilegio de poseer lacayos para hacer dicho trabajo. Además de dispar el aire, también servían para ahuyentar los insectos que se acumulaban alrededor. El típico príncipe de cuento de hadas hedía más que su caballo.
conversacion pintura
En la Edad Media la mayoría de los matrimonios se celebraban en el mes de junio, de forma que coincidiera con el verano boreal. La razón era simple: el primer baño del año era tomado en mayo; así, en junio, la hediondez de la persona (en este caso los novios) era todavía tolerable. De cualquier forma, como algunas personas apestaban más que otras o simplemente se rehusaban a tomar el baño, las novias solían llevar ramos de flores al lado de su cuerpo en los carruajes para disfrazar el mal olor. Volviéndose, entonces, una costumbre celebrar los matrimonios en mayo, después del primer baño. No es casualidad que mayo sea considerado el mes de las novias y que de allí naciera la tradición del ramo de flores.
En los palacios y casas de familia la existencia de baños era prácticamente nula. Cuando surgía el llamado de la naturaleza, el fondo del patio o un matorral eran los elegidos, según la preferencia de la persona. No era raro también ver a alguien cagando en las calles. Los sistemas de drenaje aun no existían; por lo que las ciudades medievales eran verdaderos depósitos de basura y excrementos. Las grandes metrópolis como Londres o París podían ser consideradas en aquel tiempo como algunos de los lugares más sucios del mundo.
Los más ricos poseían platos de estaño. Ciertos alimentos oxidaban el material llevando a mucha gente a morir envenenada, sin saber por qué. Los tomates muy ácidos provocaban este efecto y pasaron a ser considerados tóxicos durante mucho tiempo. Con las copas ocurría lo mismo: el contacto con el whisky o la cerveza hacía que el individuo entrara en un estado de narcolepsia provocado tanto por el alcohol como por el estaño. Alguien que pasara por la calle y viera a otra persona en este estado podía pensar que estaba muerto y luego preparaban el entierro. El cuerpo era colocado sobre la mesa de la cocina durante algunos días, mientras que la familia comía y bebía esperando a que el “muerto” volviera a la vida o no. Fue de aquí que surgió la costumbre de velar al muerto.
La Olimpia
El rey Enrique VIII, famoso por romper con la Iglesia Romana y por haberse casado en seis ocasiones, tenía más de 200 empleados que le servían como cocineros, cargadores, agitadores, etc. Pero los sirvientes con la peor de las suertes eran aquellos que debían cuidar de las “necesidades” del rey: tenían que despiojarlo una vez al día, limpiarle el trasero luego de que hiciera sus necesidades y lavar sus partes íntimas mientras el rey estaba sentado e inclusive, cuando la reina estaba embarazada y el monarca tenía ciertas necesidades, uno de los sirvientes –hombre o mujer– debía “echarse una cascarita” con el rey. Esto, por supuesto, era hecho en frente de varias personas, que después del “acto” cambiaban sus ropas.
Sin embargo, incluso ante toda esta porquería, cuando un noble viajero o cualquier miembro de la nobleza se presentaban ante el rey o la reina, se debía inclinar en señal de veneración, y si por cualquier motivo esa persona, en ese justo momento, tenía que libertar una flatulencia frente al monarca, la pena era el destierro. El desafortunado flatulento era enviado lejos y no podía volver durante 7 años, y eso si el rey admitía su retorno. Esto muy probablemente dio origen a la vergüenza y desaprobación de peerse frente a otros, pese a que es un acto natural y común a todos los mamíferos.